Sé perfectamente que todavía falta más de un mes para acabar el programa, pero de manera inevitable mi mente está haciendo una especie de despedida. Cuando camino por mi sitio favorito, el "Parque del Retiro", lo hago con una enorme nostalgia, ese parque me trae recuerdos inolvidables, me da tranquilidad y es por el que camino todos los días antes de ir al cole. Sus árboles y flores han sido los que me indicaron los cambios de estaciones, en la variedad de colores de su vegetación me desconecté de la rutina y en su precioso estanque mis pensamientos han dormido continuamente. Me siento afortunada de estar viviendo cerca de este lugar en donde fácilmente se puede soñar, descansar y ¡claro! disfrutar. En junio comenzaremos una nueva etapa, cada uno de nosotros con expectativas y proyectos distintos que nos llevarán indiscutiblemente por caminos separados y es esa quizás la razón por la que hoy puedo apreciar mucho más los sitios y las personas que me rodean. Sé perfectamente que volveré a Madrid, pero no a vivir, vendré como visitante o turista y mis futuras visitas al Retiro nunca las sentiré como ahora, pero igual disfrutaré de gran forma su paisaje florístico y la tranquilidad que allí siempre he encuentrado, espero que en mi futuro hogar (París) pueda encontrar un lugar así de maravilloso en donde mi mente se despeje y encuentre la armonía necesaria para continuar.
2 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados

Me siento igual sobre Retiro. Es mi refugio. Con cada estación -verano, otoño, invierno y ahora primavera- me ha trasmitido sensaciones distintas y memorables. Es el sitio que más echaré de menos en Madrid.
Sí, es uno de lugares de Madrid que yo también disfruto, y al que suelo ir siempre que me puedo escapar un ratito. Y en agosto, cuando esto parece el desierto de los Monegros (o el de Mojave), es uno de los pocos sitios donde se puede estar "al fresco". Es todo un placer.